La historia del cabaret en México

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Los orígenes del cabaret se remontan a la revolución francesa, pero se popularizó en la segunda mitad del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, el primer cabaret legendario se llamaba Le Chat Noir y se ubicaba en el barrio de Montmatre en París, el cuál abrió sus puertas en el año de 1881.

Los principales asistentes eran escritores, pintores y estudiantes de las bellas artes, los espectáculos primordiales que se presentaban en los cabarets eran los de los cantautores y del teatro de sombras.

En 1889 se construyó el inolvidable e icónico Moulin Rouge, en el barrio de Pigalle, de París, que se caracterizaba por presentar a sus bailarinas con el Can-cán.

Tiempo después se extiende el concepto del cabaret alrededor del mundo, desde Berlín, país que se convertiría en la capital mundial del cabaret, la mayor parte de Europa y hacia los años 50 en México.

El concepto en México comenzó como espectáculo de carpa, en donde se hacía una crítica a los acontecimientos más importantes de la sociedad y a su vez de la política, de ahí surgieron figuras emblemáticas como TinTán y Cantinflas.

Uno de los cabarets más importantes, que marcó toda una época, fue el Salón México, este lugar contaba con tres enormes salones, que presentaban grandes bailarines y bailarinas.

El siglo XX en México, le dio a los cabarets la fama, por ser un lugar para beber, bailar, disfrutar del baile de “variedad” y, en ocasiones, pagarle un trago a las empleadas.
El estilo elegante, y a la vez bárbaro, de los cabarets hacían de este lugar un escape nocturno, entre espacios transformados, coloridos y llenos de sonido.

Quedan pocos sitios de este tipo, como el Barba Azul, ubicado en Bolívar 120, Centro; El Dos Naciones y el Teatro Bar El Vicio, ambos en Coyoacán.

@EscenaLatina

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