El verdadero lado oscuro de El Mago de Oz

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Desde hace 117 años que se publicó por primera vez El maravilloso mago de Oz, innumerables adaptaciones se han hecho de esta historia, haciendo del libro escrito por Lyman Frank Baum una de las narraciones infantiles más populares de Estados Unidos.

La más destacada adaptación es la película de 1939, protagonizada por Judy Garland: El mago de Oz, a esta cinta se le debe en gran parte la popularidad del libro. El alcance de la película es tal, que forma parte de los filmes considerados Memoria del Mundo, por la Unesco; también es considerado como el tercer mejor musical cinematográfico estadounidense por el American Film Institute.

Alrededor de esta película se han tejido muchas leyendas que generan un contraste al lado del colorido e inocente perfil de esta historia infantil; abusos, suicidios, muertes, intoxicaciones y un sinfín de problemas durante el rodaje, hacen de El Mago de Oz una película más siniestra de lo que se podría pensar.

El mito más sonado es la escena donde supuestamente aparece un ahorcado al fondo de los árboles. La leyenda cuenta que se trataba de uno de los enanos, quien se habría suicidado producto de la bebida.

Aunque la misma Judy Garland afirmó en una entrevista que los actores contratados para ser enanos, sí bebían constantemente y su comportamiento era errático, ninguno de los enanos cometió suicidio.

La versión oficial es que se trata de un ave que extiende sus alas. La producción hizo uso de muchos animales de zoológico, para conseguir un ambiente más realista en la película

Más allá de los mitos infundados, sí existen sucesos documentados y reales que hicieron de El Mago de Oz una accidentada película de oscuro recuerdo. En 1992 Sidney Luft, exesposo de Judy Garland, publicó: Judy and I: My Life with Judy Garland.

Ahí reveló que la joven actriz sufrió acoso sexual durante la grabación de la película. En aquel entonces ella tenía 16 años y los enanos contratados rayaban los 40; de acuerdo con el exesposo, los enanos se amparaban en su estatura para pensar que podían hacer lo que quisieran.

Otra de las más grandes curiosidades es la apofenia1 que hay entre El Mago de Oz y el disco de Pink Floyd: The Dark Side of the Moon (1973), en lo que se ha dado a llamar: “El Lado Oscuro del Arcoíris”.

En 1994, corrió por un primigenio Internet el rumor de que, si se escuchaba el disco de Pink Floyd, al mismo tiempo que se veía la película, se podía apreciar una sincronía entre ambas obras. Se necesita reproducir el disco a partir del tercer rugido del león de la MGM, al inicio de la película, para ver las más de 100 coincidencias entre audio e imagen.

  1. Una apofenia es cuando se encuentran patrones entre dos sucesos aleatorios, sin relación entre sí.

@EscenaLatina

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