La moda del teatro breve

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El aumento de precios también ha afectado a la industria del entretenimiento. Aunque la oferta teatral en la Ciudad de México es de las más ricas en el país, eso no se refleja en los niveles de asistencia.

Pueden ser los precios, pero también pueden ser los formatos; sólo así se puede entender la nueva tendencia del teatro breve, aquel que sólo necesita una buena historia.

Este tipo de teatro no necesita grandes recintos, por lo que la infraestructura no es un problema; puede ser la calle, una azotea o hasta un departamento.

Por lo mismo, no exige audiencias masivas para llevarse a cabo, lo que transforma la experiencia de los asistentes en algo más íntimo, desvaneciendo la llamada “cuarta pared”.

Este tipo de teatro también ha servido como semillero de nuevos talentos histriónicos, pues aumenta exponencialmente la cantidad de obras, siendo necesaria una mayor cantidad de personal.

Las iniciativas que se han volcado por este tipo de teatro han probado el éxito que representa, ejemplos son Micro Teatro y luego Teatro en Corto.

Aunque esto inició como una tendencia periférica, poco a poco se han ido sumando personajes de renombre, como Sergio Basáñez y Edgar Vivar.

El éxito puede deberse a varios factores, como la costumbre actual de vivir con una forma vertiginosa, lo que reduce la capacidad de atención de las personas.

Pero desde un punto de vista menos pesimista, el auge de este tipo de teatro nace de que la gente detrás de estas iniciativas no son precisamente personas dedicadas a las grandes producciones teatrales.

Este trasfondo los libera de vicios propios de la industria teatral, que a veces ata los procesos creativos y, sobre todo, desvanece los egos entre productores, dramaturgos y actores.

@EscenaLatina

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