El auge del stand-up en México

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En el último lustro, la comedia tipo stand-up ha crecido su popularidad en la Ciudad de México. Traído de Estados Unidos, este género ha ocupado el lugar que antes estaba reservado a comediantes tipo Jorge Falcón, Polo Polo y Teo González, por mencionar algunos.

La mayoría de los “exponentes” actuales del stand-up en México, basan sus rutinas en escenas de la vida diaria, sin la máscara de “le pasó al primo de un amigo”. Su discurso va más allá de ese machismo, en el que lo cómico gira siempre alrededor de la dominación sexual.

Varios de los “standuperos” tienen un trasfondo relacionado con la farándula; algunos fueron guionistas, modelos o incluso abandonaron su profesión para dedicarse a la comedia. Sofía Niño de Rivera es una de las más sonadas hoy en día, dejó su carrera como publicista y es tomada como la persona que abandonó todo en nombre de su sueño.

Claro que ella, al igual que gran parte de la “pléyade” de “standuperos” mexicanos actuales, tienen un linaje que les permite tomar esos riesgos.

El ejemplo más claro es el de Ricardo O’Farrill, cuyo apellido remite inmediatamente a Tele Sistema Mexicano, que más tarde sería Televisa. Su ascenso comenzó en el Cine Tonalá de la colonia Roma Sur, y hoy tiene llenos anticipados constantemente.

Gran parte del actual éxito del stand-up en México, se debe a la televisión. “Comedy Central”, el canal de televisión de paga comenzó a poner programas de stand-up en su parrilla, y desde entonces los niveles de audiencia han aumentado más del doble.

Esta plataforma ha servido para posicionar a muchos comediantes como Manunna, Gloria Rodríguez, Horacio Almada, Adriana Chávez y Alexis de Anda, entre muchos otros. Tal jugada hizo que su canal competencia, “Distrito Comedia” de Televisa, se pusiera manos a la obra y creara un programa propio, ampliando los reflectores para un mismo roster de comediantes.

Este fogueo mediático aumentó la cotización de los shows en bares y lugares en vivo. Ahora un “standupero” que ha salido en televisión, y tiene un buen manejo de marca, puede llevarse hasta 25 mil pesos por función, dependiendo del arreglo que tenga con el recinto, que por lo regular suele ser del 30 por ciento para el lugar y 70 por ciento para el comediante.

La burbuja está en su apogeo. Muchos han decidido tomar el micrófono y probar suerte, lo que ha llevado a una virtual saturación de “standuperos”. No cualquiera puede serlo, se necesita una desarrollada facilidad de palabra y aventajada presencia escénica.

@EscenaLatina

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